Sigue una buena estrategia para tener tus aplicaciones en la nube

Sigue una buena estrategia para tener tus aplicaciones en la nube

aplicaciones en la nube

Tener tus aplicaciones en la nube no es algo trivial, sobre todo si partes de una situación en la que tienes diferentes servidores y aplicaciones en un centro de datos local. Migrar todo a la nube no es tan sencillo como coger el servidor y llevárselo a un proveedor de servicios en la nube. Conscientes de ello, en este post, queremos explicarte qué proceso puedes llevar a cabo para pasar tus aplicaciones a la nube de forma satisfactoria.

 

Migra tus aplicaciones a la nube si la empresa lo necesita

Gestionar una estrategia de migración a la nube es una responsabilidad clave para el CIO, y debe comprender objetivos tanto técnicos como de negocio. La decisión de optar por este tipo de estrategia no debe basarse únicamente en una cuestión de precio.

Mover las aplicaciones para trabajar en la nube supone asegurarse de que ese plan está alineado con las necesidades reales de la empresa, así como con las metas que se han establecido para satisfacer esas demandas.

 

6 consideraciones para tener las aplicaciones en la nube

Para implementar correctamente un plan de migración de aplicaciones a la nube, asegúrate de que el proceso está alineado con el plan de negocios de tu empresa. Ten en cuenta estos 2 requisitos:

1. Consideraciones económicas

Analizar la inversión necesaria para completar la migración, tales como necesidades de computación, arquitectura de red, almacenamiento, portfolio de aplicaciones, etc.

Si estás evaluando los beneficios que te va aportar la migración de aplicaciones a la nube, deberías considerar el uso y los costes asociados con el data center actual, comparado con el coste plataformas hosteadas en la nube. No obstante, para compararlo bien, debes tener en cuenta que en la instalación local no solo cuentas con el coste de los servidores y del resto de infraestructura, sino que también tienes gastos de energía, refrigeración, personal para administrarlo, etc.

Tener en cuenta estos factores juega un papel fundamental para asegurar la eficiencia y el coste del proceso.

2. Consideraciones de escalabilidad

Cuando se trata de tener aplicaciones en la nube, la escalabilidad del hardware es fundamental. Los servicios en la nube son ideales para alojar cargas de trabajo de hardware intensivas, ya que suelen ofrecer alta escalabilidad, muchas veces prácticamente ilimitada, pero ten en cuenta que esta escalabilidad tienen un precio.

3. Conoce a los proveedores

El ecosistema de proveedores de la nube es más grande de lo que puedes pensar, y está creciendo diariamente. Sin embargo, ten en cuenta que el hecho de que una empresa tenga un sitio web bonito, no significa que ofrezca una solución viable. Antes de escoger al proveedor al que migrar las aplicaciones, infórmate, pregunta a los proveedores: ¿pueden probar su estabilidad financiera?, ¿cuál es tu historial?, ¿cuáles son los costes reales?

4. Alineación interna

Muchas veces los departamentos individuales de una organización se ponen en contacto con los proveedores y contratan sus propias soluciones. En el caso de la migración de aplicaciones para trabajar en la nube, es necesario que todos los departamentos trabajen juntos de forma proactiva para alinear presupuestos y requisitos empresariales con capacidades de infraestructura necesarias. De esta forma, se puede optar por la solución más funcional y rentable para todos. Es necesaria una alineación de todos los departamentos para entender todas las necesidades.

5. Diseñar un plan de integración de datos

Al migrar los datos a las nuevas aplicaciones a la nube, seguramente tendrás que tener en cuenta una sincronización con aplicaciones locales. Es necesario saber con anticipación cómo se sincronizan los datos, cuánto tiempo es necesario, qué coste tiene, y qué proveedores y soluciones funcionarán mejor. Toda la organización debe alinearse con ese plan.

6. Realiza un seguimiento

Es necesario estar al corriente de detalles esenciales, como las fechas de renovación del contrato, los términos de protección de precios y los próximos productos que el proveedor tiene pensado lanzar. Además, tienes que asegurarte de que el negocio ve un retorno positivo. Evalúa periódicamente la inversión para determinar si tu equipo está utilizando los sistemas, si son rentables y si funcionan bien. Si las respuestas no son positivas, quizás tengas que pensar en mirar otras soluciones.

¿Están de acuerdo todos los departamentos de tu empresa? ¿Lo que necesita tu negocio para dar un paso adelante es pasarse a la nube? Si es así, ten en cuenta las 6 cuestiones que te hemos comentado en este post y olvídate de los problemas.

 

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