La ética empresarial un poderoso argumento de venta

La ética empresarial un poderoso argumento de venta

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Por muchas y variadas razones, la ética empresarial es un concepto de obligado cumplimiento para cualquier gran empresa que se precie, pero también puede convertirse en un poderoso argumento de venta, un arma estratégica que podemos utilizar apoyándonos en la tecnología digital universal en la que nos hallamos inmersos. ¿Quieres saber cómo y por qué? Adelante, sigue leyendo.

 

La ética empresarial en el marketing digital

Desde hace varios años, el marketing digital ha trabajado para llegar cada día más y mejor al corazón y al bolsillo del consumidor final. Cada día asistimos a nuevos descubrimientos que intentan optimizar la llegada del mensaje de venta desde la empresa hasta el consumidor como ente individualizado, personal y concreto. Hablamos, por ejemplo, de las últimas experiencias en el marketing sensorial, del imparable ascenso del Big Data, etc.

 

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Los expertos de marketing no dejan de investigar la relación entre sentimientos y venta, entre emociones y consumo, entre necesidades reales y creadas artificialmente. La transformación digital ha cambiado, en definitiva, las reglas del juego de la comunicación entre empresa y cliente, pero… ¿Dónde queda la ética empresarial? ¿Ha dejado de ser tan importante como creíamos antes?

La respuesta es no. De hecho, en la lucha diaria por captar la atención de ese escurridizo consumidor, las grandes empresas tienen la responsabilidad de mantener alto su nivel ético, tienen el deber de no construir castillos de humo digital que convierta en marionetas a los diferentes grupos de consumidores a los que quieren llegar, captar y, por supuesto, enamorar.

La ética empresarial no ha muerto en este siglo digital, sino que se ha reinventado para incorporarse a un mundo rápido, complejo, global y muy competitivo. La ética digital se ha convertido paulatinamente en uno de los puntales del marketing digital de las grandes compañías que velan por sus clientes y, por supuesto, se lo comunican tanto con palabras como con hechos.

 

La ética empresarial como pilar de nuestras estrategias de venta

Hoy en día, la ética empresarial se ha convertido en el pilar de las estrategias de venta de muchas grandes empresas y corporaciones que buscan el bien común de los tres grandes actores de cualquier proceso de venta:

  1. La propia empresa con su organigrama al completo incluyendo a sus socios inversores, accionistas, CEO, CIO, directivos, personal de plantilla, colaboradores externos, proveedores, etc.
  2. El mercado con su competencia, sus redes de consumo e insumo, sus cadenas de distribución, etc.
  3. El consumidor entendido no como grupo social, sino como persona individual que busca satisfacer tanto sus necesidades propias pero siempre respetando el medio ambiente, el uso responsable de los recursos, etc.

Así, teniendo en cuenta estos tres grandes actores del escenario de ventas, podremos utilizar el alto nivel de nuestra ética empresarial de muchas y variadas formas:

En la propia empresa: trasmitiendo a cada miembro de nuestra organización tanto con palabras como con obras la filosofía de respeto, ideales, saber hacer, respeto por unos valores determinados, etc.

En el mercado: jugando limpio con nuestros competidores nacionales e internacionales, no cerrando acuerdos opacos que atenten contra los derechos de nuestros consumidores y de nuestros proveedores, respetando el medio ambiente, utilizando sabiamente los recursos naturales, no interfiriendo negativamente en las economías locales, etc.

En el consumidor: ofreciendo realidades y no sueños, respetando los contratos sin alterarlos de forma unilateral, promoviendo campañas sociales de concienciación y respeto medioambiental, involucrándonos en acciones sociales que reviertan positivamente en las comunidades menos favorecidas, etc.

 

Como has visto, la ética empresarial no es incompatible con la alta competitividad, sino todo lo contrario. Respetándola y trasmitiendo nuestros valores éticos al mercado y al consumidor estaremos reforzando esos principios básicos sobre los que hemos basado nuestra estructura corporativa, unos valores que no deben dejar de crecer incluso en los momentos más difíciles de nuestra trayectoria empresarial.

 

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