Empleados felices, empresa feliz

Empleados felices, empresa feliz

empresa feliz

Cuando nos encontramos ante una persona feliz, tenemos delante a alguien que ha satisfecho sus necesidades y sus deseos. Con las empresas ocurre algo parecido: cuando nos encontramos ante una empresa feliz, tenemos delante a una empresa que ha alcanzado sus objetivos. ¿Y cuáles son los objetivos de una empresa? Obtener beneficios, expresados en términos de dinero o en otros cualesquiera.

Las empresas están formadas por personas. Esto implica que, para que una empresa alcance sus objetivos y obtenga beneficios, las personas que la forman deben haber alcanzado los suyos. En otras palabras: empleados felices, empresa feliz.

 

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¿Cómo podemos contribuir a que nuestros empleados satisfagan sus necesidades y sus deseos y que, con ellos, alcancen sus objetivos profesionales?

Para responder a esta pregunta que nos permitirá crear una empresa feliz, recurriremos a la pirámide de las necesidades humanas de Abraham Maslow. Este modelo nos explica que las necesidades de humanas pueden clasificarse en cinco peldaños, de forma que para alcanzar un peldaño superior deben haberse alcanzado previamente los peldaños inferiores.

Así, en la pirámide de Maslow nos encontramos con las siguientes necesidades humanas, explicadas desde las más básicas (peldaño inferior) hasta las más elevadas (peldaño superior):

  1. En el peldaño inferior nos encontramos con las necesidades fisiológicas: comer, beber, dormir… Pueden ser cubiertas a través de un salario mínimo, de modo que es indispensable proporcionárselo a nuestros empleados si queremos aproximarnos a una empresa feliz.
  2. En el siguiente peldaño nos encontramos con las necesidades de seguridad y protección: tener una vivienda digna, ropa, cobertura sanitaria… Estas necesidades pueden ser cubiertas por un salario superior al mínimo, por lo que deberemos contemplar salarios más elevados a la hora de emplear a alguien en nuestra empresa feliz.
  3. En el tercer peldaño tenemos las necesidades sociales, tanto las referentes a los círculos próximos (familia, amigos…) como a los círculos menos próximos. Entre estos últimos nos encontramos las relaciones profesionales en el trabajo. Si uno de nuestros empleados no se encuentra a gusto con las personas con las que trabaja, difícilmente podrá alcanzar su felicidad profesional. Debemos, por tanto, vigilar y cuidar el ambiente laboral para aproximarnos aún más a una empresa feliz.
  4. En el cuarto peldaño están las necesidades de prestigio social: una serie de aspiraciones superiores que también implican relaciones sociales. Sin embargo, en este peldaño nos encontramos con la necesidad de destacar sobre los demás y de ser valorados de forma especial. Si les transmitimos a cada uno de nuestros empleados los motivos por los que los hemos contratado y les hacemos ver que confiamos en ellos y que son vitales para el funcionamiento de la empresa, cubriremos sus necesidades de prestigio y estaremos más próximos a una empresa feliz.
  5. Para finalizar, pero no por ello menos importante, en el peldaño superior nos encontramos con las necesidades de autorrealización. La autorrealización implica satisfacer una serie de inquietudes existenciales, tales como realizar un trabajo con el que sintamos que estamos contribuyendo a la sociedad, que satisfaga nuestras inquietudes intelectuales y creativas y que nos ayude a evolucionar como profesionales y como personas. Si conseguimos que nuestros empleados se sientan autorrealizados con nosotros, lo cual implica que, además, han satisfecho las necesidades de los peldaños anteriores, habremos construido realmente una empresa feliz. Sin embargo, para cubrir este último peldaño debemos conocer muy bien a nuestros empleados y asegurarnos de cuáles son sus objetivos profesionales. No sirve de nada contratar a alguien por muy eficaz que sea si nos va a abandonar en cuanto se le ofrezca una oferta de empleo que le ayude más a autorrealizarse.

Por lo tanto y a modo de resumen: para crear una empresa feliz debemos ofrecer a nuestros empleados un salario suficiente para satisfacer tanto sus necesidades fisiológicas como sus necesidades de seguridad, asegurar un ambiente laboral que permita que todo el mundo se encuentre a gusto, recordarles lo vitales e imprescindibles que son para el buen funcionamiento de la empresa y conocerlos en profundidad para garantizar que les estamos ayudando a autorrealizarse.

Una vez que hemos conseguido todo esto, nuestra empresa contará con gente involucrada que le ayudará a generar beneficios continuos. Entonces nuestra empresa se habrá convertido en una empresa feliz.

 

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